Pagando el gas
Por un lado puede haber ciertas inoperancias sistemáticas, las boletas no les llegan a todos, y se vencen si uno no es precavido. Por suerte, yo no soy precavido, pero me llegan las boletas y sobre todo los avisos de corte... (por suerte..?)
Pobre señora! Atendiendo reclamos en la oficina central de Camuzzi La Plata. Una joven de unos 35 años le explica con exagerado lujo de detalles y actitud reprochante su problema. Insiste, le exige una solución! “yo no me voy de acá hasta que me digan que va a llegar la boleta”..
Yo estoy bastante pendiente del sufrimiento laboral de quien atiende entes humanos mortales que creen que detrás del mostrador siempre hay alguien que no quiere hacer lo que debe hacer. Está bien!! ¿quién va a querer trabajar atendiendo reclamos de gente consumidora de gas como ella?
El problema es que “hasta aquí llegó mi amor” ¿me explico? 8 horas, lunes a viernes, gente, gente, gente, por favor!
Dicha empleada, pongámosle “Ludmila” (le quedaría bien y tendría una canción de spinetta para homenajearse)
Ludmila quiere salir de ahí!
Ludmila no se apellida “Camuzzi”
es solamente Ludmila Fulanopez, que trabaja en Camuzzi
(perdón por el tono pedagógico, tal vez la hincha pelotas reclamante lo lea y sería divertido)
Bueno, la gente que hacía la cola tras y delante de mi un poco se reía de la actuación tan actuada de la mujer (me importan tres pitos las redundancias que redundan) y se lamentaban un poco por la salud mental de Ludmila.
La mujer que cobró mi deuda me dijo que estaban todas chusmeando a ver que pasaba.
Cuando me iba, medio dormido como cuando llegué, intercambié unos códigos lingüísticos con la mujer protestona (vieron que lingüístico tiene diéresis y acento pegados?):
YO: che, es nada mas una empleada, no grites asi..
ELLA: (Balbuceos enojados que no me permití escuchar)
YO: (muy calmado) estás molestando a todos, no grites
ELLA: A vos te molesto, tarado, zaraza zaraza
YO: no, a varios, chau! hasta luego (haciéndome el natural o siendo natural, no sé).
ELLA: “bla blah..”hasta que la puerta de salida frenó sus ondas sonoras..
A pesar de divertirme con la situación me quedé con una pequeña angustia,no se bién por qué, o problema mío, o, en el mejor de los casos, habré podido llevarme un poco de la angustia de la pobre Ludmila, o como se llame..
PD: dos comentarios o respuestas hacia mi implícitas en el presente post: “y a vos que te importa?” o “qué tipo metido!”
Etiquetas: Gente normal, ofuscado

